Sindicato de Trabajadoras Sexuales

¿Qué ocurre cuando la penalización de la demanda no puede acabar con el trabajo sexual?

Nos guste o no moralmente, el trabajo sexual ha acompañado desde siempre a la humanidad. Vista la tendencia de los últimos 4000 años, tampoco dejará de existir por lo pronto. Si de verdad creemos en la en una sociedad justa, es de vital urgencia crear medidas necesarias para proteger las condiciones de trabajo de prostitutas, performers de porno, strippers, telefonistas eróticas y dominatrices, entre otras.

Legislando en contra

El modelo abolicionista de países como Suecia y Francia, que le declararon la guerra a la mayoría de formas de trabajo sexual ya hace décadas, ha sido un fracaso. Se continúa ejerciendo, pero la clandestinidad de la actividad genera todo tipo de peligros.

En el caso de Estados Unidos la situación también ha empeorado. Las reformas SESTA y FOSTA aplicadas por el gobierno de Trump, han precarizado a miles de trabajadoras sexuales que ejercían de forma libre y voluntaria.

Para las norteamericanas, cobrar ahora por el trabajo realizado con transacciones virtuales o transferencias es imposible. Así, las personas que ejercen actividades a través de internet -como las webcammers-, tienen en jaque su supervivencia.

También hay que tener en cuenta el peligro que supone transportar sumas considerables en metálico. Se han multiplicado las agresiones, violaciones, palizas y asesinatos con robo, a personas que portaban el dinero resultado de su actividad laboral. En muchos casos personas trans y migrantes, que no tienen la oportunidad de obtener sus ingresos de otra forma.

Toda medida que atente contra el entorno en el que se produce el intercambio, sólo condena a la actividad a la clandestinidad y aumenta el peligro de situaciones indeseadas o directamente violentas.

La ciencia ficción lo tiene claro: el trabajo sexual nunca va a desaparecer

Solidaridad trabajadora

En el caso de España, actualmente vivimos una situación alegal. Si bien el gobierno no persigue la actividad, tampoco participa en proteger a uno de los sectores más desfavorecidos de la población. Así, los traficantes humanos aprovechan la situación para montar negocios esclavistas multimillonarios -tolerados por la policía-, mientras acosan a las trabajadoras independientes reventando precios.

Pese a que organizaciones internacionales como la OIT, Amnistía Internacional Médicos del Mundo y la ONU han reconocido que el trabajo sexual es un trabajo y piden respeto por parte de las instituciones, estamos todavía lejos de conseguirlo.

O.TRA.S.

En este contexto han surgido numerosas iniciativas sociales para respaldar y asesorar a todas las trabajadoras sexuales. Por nombrar sólo a algunas, hablamos de DAVIDA en Brasil, AMMAR en Argentina y OTRAS en España.

El sindicato OTRAS (Organización de Trabajadoras Sexuales) ha nacido en 2018 dispuesto a dar guerra al status quo que vive el trabajo sexual en España y a ayudar a todas sus afiliadas.

Aquí los dueños de los grandes clubs de alterne -donde se explota cada noche a miles de personas en situación vulnerable-, forman parte de la patronal y son miembros de la CEOE. Esto no parece suponer ningún problema para el gobierno actual ni sus predecesores. En cambio, la creación de este sindicato de trabajadoras por cuenta propia, ha causado un foco mediático y una controversia social sin precedentes.

Tras el revuelo inicial en el Congreso cuando se aprobó su existencia a través del BOE (“por error” según el gobierno), las sindicalistas han proseguido su actividad sin pausa, ajenas al ruido mediático y a las amenazas de ilegalización. Amenazas que no tienen ninguna base jurídica.

Podéis seguir la actividad del sindicato en Twitter.

 

Vídeo presentación del sindicato OTRAS

 

Prostitución y Sindicalismo Transfonterizo con Georgina Orellano

 

Desarrolladora web front-end, modista y fundadora de este proyecto.